Seremi de Agricultura acudió a las veranadas de los ganadores de Lonquimay

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Entre los volcanes “Mocho” y Tolhuaca, en la Reserva Nacional Nalcas de la comuna de Lonquimay se realiza una de las actividades pecuarias primordial para la economía de decenas de productores de la comuna. Se trata de las veranadas, ganaderos de la zona llevan a sus animales proveniente de la precordillera para que se alimenten y aprovechen los predios como recurso pastoril durante el periodo estival.

Ricardo González Parra es uno de los veranaderos del sector Contraco, conoce de esta actividad desde que nació y si bien se fue a probar suerte a Rancagua y Coyhaique por algunos años, decidió volver a Lonquimay, pese a reconocer lo complicado y crudo que puede ser en invierno. “Para nosotros las veranadas son un sustento económico, traemos a los animales todos los años, vivimos de su crianza, acá pastorean y se alimentan. Las crías suben de peso y llegan a un peso óptimo para ser vendidas en abril, ese es el negocio”.

Los colonos del sector llegaron a partir de 1932 y desde 1936 en adelante existió un proceso ininterrumpido de talajeo en el sector, llegando a 26 mil cabezas de ganado. En 1970 se dio inicio a un proceso de regulación ya que el 10 de octubre de 1967 se creó la Reserva Forestal Nalcas con una superficie de 17.530 hectáreas y el Estado se hizo cargo, hoy es uno de los lugares más bellos de La Araucanía y mantiene vigente la actividad de las veranadas.

La primera salida es el 1 de diciembre cuando suben los animales, los dejan -deben subir a verlos cada cierto tiempo- en abril bajan, pero sólo en reunir los bovinos se demoran mínimo 8 días. Caminan horas entre lengas, ñirres, araucarias, lagunas, el escorial de los volcanes y cuando los encuentra la noche duermen a la intemperie. Reconocen es una actividad sacrificada. Narciso, hermano de Ricardo tiene 20 animales “Para mí son buenas las verandas, porque uno deja los animales aquí y se van bonitos, hay arto “mallín”, los animales recorren todo eso… pero es difícil porque aquí venimos a dejar los animales y después cuesta venir a verlos, porque tenemos que cortar y guardar pasto en la casa para el invierno. Hay que hacer patria, porque no hay otra forma” manifiesta.

En Contraco son 34 productores y cada uno tiene permiso de subir de 15 a 20 animales. Todos los meses deben pagar a Conaf $1.500 pesos por cabeza animal.

Los productores aseguran que hay talaje y eso quiso corroborar el seremi de Agricultura Alberto Hofer junto al Director del Servicio Agrícola Ganadero Eduardo Figueroa. La visita de la Reserva Nacional Nalcas, administrada por Conaf nace de un compromiso que adquirió la seremi hace 6 meses atrás con la agrupación de veranaderos del sector, de tal manera de poder comprobar una serie de medidas que se tomaron en relación a la carga animal que se iba a permitir durante esta temporada. “Para poder determinar cuál es el recursos forrajero que existe en el área y especialmente poder comprobar la muy importante labor que realiza nuestros productores ganaderos de la zona de Contraco y que tienen que ver con el uso de un bien fiscal para una actividad económica que es la crianza de sus animales, pero al mismo tiempo permitir que ellos se transformen en verdaderos vigilantes de la Reserva y poder notificar al Ministerio de Agricultura de cualquier anormalidad que se vea en ella, para hacer una simbiosis entre la organización pública y el sector privado, en este caso de pequeños productores, que mucho necesitan de nuestro apoyo y así poder realizar una actividad sustentable que pueda perdurar en el tiempo” señaló Hofer.

Al momento está autorizado la subida de sobre 600 animales a pastoreo, entre los meses de diciembre a abril, y mientras no existan estudios que confirmen lo contrario las autoridades regionales del Agro aseguran es una carga animal perfectamente asimilable a la producción anual de forraje de manera natural en la Reserva. En estas zonas se aplican diversos programas de vigilancia, a fin de mitigar el riesgo de introducción o diseminación de enfermedades.

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