Las espuelas de René

Las espuelas de René

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Desde hace 30 años que este emprendedor de Villarrica se dedica a trabajar la madera. Él es capaz de crear bellos productos de la típica artesanía nacional y local. No sólo las vende en su ciudad, sino que también en la zona austral del país. 

Un gran taller de artesanías en madera tiene René Ramírez Becerra en Villarrica, la localidad que lo ha albergado por 51 años. “Me encanta esta ciudad, sobre todo en el verano cuando llega mucha gente a la zona”, es lo primero que dice sobre esta comuna. Aquí fue dónde nació, se crió, se enamoró y formó una bella familia con tres hijos. Él es el único capaz de crear pequeñas espuelas en madera. “Es muy difícil hacerlas. Se requiere mucho tiempo y dedicación. De hecho ahora estoy haciendo 500”, cuenta.

Hace más de tres década comenzó en este rubro. Primero sacaba viruta, luego su jefe le enseñó a tornar y después empezó a lijar. Ahora le agrega los detalles que lo caracterizan para hacer de su artesanía la mejor de la zona. Espuelas, martillos, trompos, emboques y, en general, todo los típicos productos chilenos, son los que realiza y vende más allá de su región. Chiloé, Puerto Montt, Frutillar y Valdivia por nombrar algunos de los lugares donde es posible encontrarlos.

Las vacaciones de verano es la mejor temporada para René. En un puesto de feria exhibe sus creaciones. Sin embargo, el resto de los meses debe salir a venderlos, por ejemplo, a ferias artesanales y mercados. En varias ocasiones ha tenido que dormir en los terminales, pasar frío, transportar el peso de sus productos, de sus sueños y decepciones. Pero René no se desmorona y sigue adelante.”Me encanta lo que hago. Voy a morir haciendo esto”, señala

Justo cuando necesitaba dinero para comprar su materia prima, llegó un amigo a contarle sobre un grupo que estaba formando, pero que faltaba gente para completar el mínimo. “Me contó de qué se trataba, del dinero, las reuniones y que no importaba que estuviera en Dicom. ¡Yapo, le dije yo!”, indica. El Banco Comunal (BC) “Forjando Futuro” está próximo a cumplir dos años y René es uno de los siete fundadores que aún permanecen.

“Me ha ido súper bien gracias a Fondo Esperanza. He podido comprar cosas que jamás pensé podría tener”, cuenta. Cepilladora, sierra circular, madera, laca y cola, son  alguno de los instrumentos que tiene gracias a los créditos de FE. Producto de su trabajo, esfuerzo y de las ganancias que ha tenido, pudo comprar un auto y ayudar a sus hijos en la educación.

René se define como un emprendedor esforzado, responsable y puntual. Una persona amigable, alegre y bueno para echar la talla. “No me gusta pelear con nadie”, expresa con convicción. Hoy, su sueño es tener un taller más grande, contratar gente que lo ayude y que su hija de 16 años pueda estudiar lo que quiera. René aspira a, vivir tranquilo y seguir haciendo lo que tanto le gusta.

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